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De acuerdo con los datos de la Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de Mano de Obra del INDEC, la estructura laboral argentina comenzó a registrar una recomposición donde la informalidad retrocede en casi la mitad de los sectores analizados. Esta tendencia se manifiesta incluso sin un crecimiento masivo de los puestos registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), lo que sugiere que la estructura laboral empezó a recomponerse en un escenario de desregulación y a la espera de un nuevo marco normativo dado por la Reforma Laboral. El informe destaca que este movimiento es estructural y no depende estrictamente del ciclo económico, afectando a rubros que en conjunto generan casi el 50% del Producto Bruto Interno (PBI).
El retroceso de la informalidad salarial se observa con distinta intensidad según la actividad. Los sectores donde la relación entre puestos no registrados y registrados mejoró significativamente son: Electricidad, gas y agua (58,7%), Enseñanza (27,9%), Agro, caza y silvicultura (24,3%), Inmobiliarias y remises (22,5%), Servicios sociales y salud privados (9,2%), Otras actividades personales (7,6%) e Industria manufacturera (4,1%).

En términos de magnitud, los cambios en la brecha entre informales y formales son contundentes en casos específicos:
Electricidad, gas y agua: La caída fue de 0,45 a 0,14 informales por cada trabajador formal.
Agro: La relación se redujo de 2 a 1,5 por empleado registrado.
Enseñanza: La brecha bajó de 0,29 a 0,2.
Industria: La proporción pasó de 0,5 informales por cada formal a 0,44.
Pueden señalarse tres pilares que explican este proceso. En primer lugar, la desregulación económica redujo trabas administrativas, empujando a pequeñas y medianas empresas a formalizar sus plantillas. En segundo lugar, se intensificó la fiscalización a través de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y el Ministerio de Capital Humano en sectores históricamente duales; de hecho, en "Otras actividades personales", por ejemplo, los puestos en negro caen mientras el empleo total crece.
Finalmente, la expectativa de una reforma laboral generó un incentivo anticipado. Muchas empresas comenzaron a ordenar su nómina a la espera de la puesta en marcha efectiva de un marco más flexible, que incluye la reducción de costos de despido y la simplificación de registros. No obstante, se advierte que este proceso se encuentra condicionado por la judicialización de la nueva normativa, lo que genera que el mercado laboral avanza a media máquina: formaliza donde puede, pero no despega del todo porque las reglas futuras siguen siendo inciertas.
Dinámica del empleo y variaciones sectoriales
Aunque el empleo total privado en relación de dependencia creció un 0,7% interanual hasta el primer trimestre de 2026, la realidad sectorial es dispar. Entre los sectores que ganaron en formalidad destaca el Agro, con un fuerte aumento del empleo registrado (4%) y caída del informal (12,6%). Por el contrario, existen sectores considerados "perdedores" en este esquema, como la Construcción, donde el empleo formal bajó un 14,4% mientras que el informal aumentó un 1,1%.
El patrón observado por el INDEC indica que, generalmente, donde el empleo cae, cae el registrado; donde crece, crece el informal, pero la novedad radica en esos seis sectores donde la informalidad retrocede de todas formas. Los especialistas anticipan que, de destrabarse la legislación laboral, se produciría una "aceleración de la formalización en sectores de servicios y comercio” y una recomposición del empleo registrado en actividades intensivas en mano de obra como la logística y la gastronomía. Por el momento, el mercado se mueve hacia una mayor formalidad impulsado por el orden administrativo y la fiscalización, al parecer lo que contradice la idea de que la desregulación fomenta la precarización.